No te molestes no hace falta medirla, es inmensa a simple vista, todos/as querrían tener una así, crece, decrece, a veces se esconde, pero siempre esta ahí, con su vida propia, marcando su propio ritmo, sensible pero imponente, grandiosa, aunque muy de vez en cuando eclipsada.
Que lástima que solo acompañe mis noches pues no encuentro a nadie con quien compartirla, la última persona se llevó muy buena impresión, pero luego resultó no ser digna de tan vigoroso astro.
Malpensados, es mi luna ¿en que estarias pensando?, es la más grande, la más brillante, la más sincera, pero la pobre está en desuso, aun así sigue creciendo, esperando a la persona adecuada, bajará finalmente algún día, y se reflejará en la pupila apropiada.
Todas sois sirenas, de esas de los cuentos de mar, las que cantaban y enamoraban a marineros, endulzáis la brisa salina con los deseos que queremos cumplir, con las historias que queremos compartir, cautiváis con vuestro embrujo, convencéis a marineros de que ya no hay puerto si no es en vuestra mirada.
Pero al final vuestra mirada es un fraude, al final siempre os enchochais del pirata de turno, os da igual el puerto del que proceda, os dejáis morder por su boca de cloaca y clavar su arpón a sabiendas de la sangre que ya ha corrido en el, convertís vuestro trocito de océano en vuestra esquina particular. ¿De que sirve ser el honrado marinero si al final le bailáis el agua al cabrón parche en el ojo?
El mar ya no es como contaban Hemingway y Neruda, estoy cansado de respetar la mar y vuestros encantos, me pondré el parche y la pata de palo, el loro al hombro y fardaré de mi navío.
A pescar, como cebo, lo que queréis oír, lo justo para que mordáis el anzuelo, al fin y al cabo, todas sois sirenas...
Tardé tiempo en descubrirlo, tus ojos eran marrones pero tenías una mancha peculiar en la pupila, pequeña y un poco más oscura, que de besos me costó darme cuenta de ese antojo de tu mirada, como una hoja de otoño, te dije, que nunca terminó de caer, la tuya ya nunca fué para mi una mirada más, podía pasarme horas perdido en ella, sosegado por tu aroma a vainilla, en paz con tus caricias, convertido en vapor con tus manos... pero hablo en pasado.
......
Ya no saboreabamos la compañía del otro como antes, desvaríos del destino quizás, fuimos dejando heridas que nunca terminaron de cicatrizar, errores en realidad perdonables pero que se fueron convirtiendo en traiciones, abrieron una zanja y con el tiempo un abismo entre los dos. Todavía me culpo a mi mismo de no ceder en mi orgullo, de derramar las lágrimas en secreto, de no dejar lo pasado por pasado, y me costó un otoño, el tuyo, y aquella hoja que nunca terminó de caer.
Encontré esto en una hoja entre algunos libros, creo que lo escribí hace mas o menos un año, recuerdo que no lo publiqué en su momento porque me pareció que se quedó a medias, en fin ya no se ni en que pensaba en su momento.
Mi propio reflejo me recordaba un pasado de falsas esperanzas, murmullos labrados en la desconfianza, títere de un mundo de artificios y deseos por cumplir a merced de arrojar una moneda, cautivos sueños encerrados en el cofre del tesoro de un mapa que nunca se hizo...
De los abordajes de antaño, breves pero intensas batallas con el mar como testigo mudo y abierta tumba, donde el valor podía ser acorralado, donde no existía la suerte, donde solo tenía cabida una muerte alejada de la mano de Dios o vanagloriarse de la posesión de un mísero punto de madera en medio del océano. Que los cañones revienten el casco que astille la carne de mis enemigos. Que las balas atraviesen sus cuerpos roñosos. Que las espadas laman ávidas sus restos.
¿Qué es lo mejor que le puede pasar a una colilla?
Que se manche de carmín...
Una colilla manchada de carmín es de todo menos indiferente, no pasa desapercibida. Vestigio indiscutible de un erotismo histórico de casi un siglo.
Unos labios en carmín y un cigarrillo son la pareja ideal, ambos son placeres breves pero intensos, ambos se consumen en un aliento, ambos viven del anhelo y el deseo ajeno y por supuesto ambos matan lentamente, solo que de maneras opuestas.
Un cigarrillo puede matarte cuanto más lo consumas, pero con unos labios siempre pasará al contrario, cuanto más te percatas de su ausencia, más muerto te sientes.
Describir sensaciones siempre es díficil, intuitivamente todos las conocemos pero materializarlas con los dedos en un teclado o la tinta en un papel resulta cuanto menos difícil. Puedes leer un poema de Neruda y conmoverte o entristecerte (depende del poema), pero ni por asomo pienses que has llegado ha sentir una ínfima parte de lo que el poeta ha plasmado. Ni siquiera hay una interpretación universal de cada poema (bueno quizá una elegía queda bastante claro) eso sería aburrido ¿no?, no cabrían opiniones si todos llegasemos a la misma conclusión de una misma poesía. Y no me quedo solo con la poesía, el arte, el cine... ¿cuantas veces te han dicho esta pelicula está muy bien y luego te ha parecido una mierda?. Arte, todavía no comprendo a Andy Warhol, pienso que su arte esta sobrevalorado, pero es mi opinión, el hecho es que tiene infinidad de seguidores y se le respeta como artista.
En fin, volviendo a las sensaciones, ¿quien se atreve a describir el enamoramiento? No es para nada fácil de explicar, en ocasiones resulta hasta injustificable, me ha pasado en ocasiones ver a alguien enamorado de otra persona y no encontrarle explicación, los llamados flechazos, esos amores que entran por los ojos, el resto se crea por expectativas y fantasías. En ocasiones, digamos el 15% (si pones un porcentaje quedas como Dios) las dos personas entran en el mismo estado y consuman sus perspectivas. Pero la mayoría de veces solo es una de las dos personas la que entra en ese estado de embriaguez emocional. Dicha persona tiende a retorcer las palabras de la otra para que sean acordes a consumar su sensación, a interpretar los gestos como un mapa que dispone su aventura amorosa. Lo que este/a iluso/a no sabe es que tan solo el 5% de las ocasiones (¡yeah!) se llega a lograr tal peripecia, lo que nos lleva al llamado...amor no correspondido. Dramático, las niñas góticas escenifican muy bien este tipo de amores, lo curioso es que a todas les pilla con el rimel, con lo que en vez de una chica llorando parece un brote de un pozo petrolífero, pero al margen de esta imagen comercial, el desamor es la falta del sentimiento y afecto que inspiran por lo general ciertas cosas (genuino RAE), o sea el te quiero como amigo, no eres tu soy yo, tu para mi eres como un hermano, lo nuestro nunca funcionaría, este de al lado es mi novio, ¡quita bicho!... el amor no correspondido es en definitiva el que te hace sentir como una puta mierda, el más común de los amores, por el que todos pasan pero el cual no te explican porque ni siquiera sale en las películas, es como una partida de poker en la que pierdes todo, la frustración de no poder seguir intentándolo, de tener que asimilar que no aspiras a nada con esa persona.
¿Y que nos queda? Bueno, a las niñas góticas subir fotos al tuenti en estado antes descrito. A mi personalmente, Ron-cola y la canción que mejor explica el desamor.
Tienes una sonrisa preciosa, cuantas noches me ha costado percatarme, la quiero para mi ahora, en este momento. Me la niegas, pero me recuerdas que antaño fui su escultor. Rememoras mi persona como si de cenizas se tratasen, estoy aquí. Juegas a la rayuela con la línea que separa el amor de la amistad, evitas mirarme, pues sientes el beso que piden a gritos mis ojos. Mi conciencia esta tranquila pero ansiosa.
¿Sabes cuantas margaritas he desojado por tu culpa? Me alaga que te sonrojes, señal injusta pero definitiva para retirarme.
Has conseguido que vaya de ahora en adelante con la recámara cargada, vuelvete a cruzar en el punto de mira, te reto.
Porque tu decides cuando se abre la ventana en esta habitación cerrada, con sus paredes cimentadas en el pasado, con los errores escritos en ellas, empeñado en derribarlas a gritos, repisando mis propias huellas, a dentelladas con el aire cuando se disfraza con tu aroma.
¿Hacia donde va tu velero ornamentado? ¿donde hechas tus redes? ¿ves con alguien los amaneceres? ¿cual es tu rumbo? yo nunca cruzo el mio por capricho, y siempre espero evitar a los que si lo hacen. Anda, hecha el ancla y no me hagas nadar.
Hubo un tiempo en que soñaba mucho mientras dormía, mientras el techo me miraba, entre algunas canciones,
Fue un día entonces que cayó, dejaste caer tu pañuelo, fue entonces cuando el aire se enmascaró con tu aroma, mis ideas con tus gestos, tu voz tapizó mi sonrisa, y tus ojos labrarón un horizonte con sus colores, su brisa y sus atardeceres.
*
Ahora me siento estafado por tu mirada, ahora que la veo arrodillado en el suelo y con una mano en la herida de mi yugular, un titere sostenido por todos los hilos menos el de la cabeza, se me queda libre para ser consciente del resto de mi yugo.
Traicionado por tu sonrisa, cicatrices forjadas por caricias, palabras por silencio...
Tijeras en mano cortas un lazo tras otro, y lo peor de todo es que lo haces con mi permiso.
al fin y al cabo la vida es un mar tan bravo e inmenso, y mi bote tan pequeño... siempre tengo que estar reparándolo o cambiando de rumbo, siempre intentando buscar un sitio donde el agua este menos salada, donde se encuentre esa sirena, oh! esa sirena, cuyos ojos sean las redes y sus besos el anzuelo, que me haga sumergirme con ella a lo más profundo del océano y no tener que volver a la superficie nunca mas, no necesitaria ya aire, porque habría encontrado otra forma de respirar.
Malnacidos mercenarios de vuestros sentimientos, me clavais puñales por la espalda tantas veces como palmaditas me dais. Traicionais hablando de traiciones y simplemente llevais la razón a vuestro terreno. Os colgais medallas aún salpicadas con las lagrimas de sus consecuencias, y no os dais cuenta... No digais que no teneis armas y desenvainad, desenvaidad vuestra espada de prejuicios y atacad con vuestra mejor estocada, yo la parare con mi mano, y os aseguro que no me dolerá, pues ya no me queda sangre que derramar.
Voy a crear un jardín. Un jardín bien cuidado, con su cesped siempre recien cortado, con rosales con sus espinas, con olivares, con altos cipreses, con naranjos en flor, con narcisos, vincas y tulipanes.
El que tengo ahora esta descuidado, sus flores mustias, sus árboles caidos y sus hierbas pisadas hasta la saciedad. En este jardín las hierbas mas grandes se comen a las pequeñas, el agua fluye libremente pero aun así las plantas se pelean por ella.
Definitivamente no hay nada que hacer por este jardín, voy poner semillas nuevas.
En el Black Jack te dan una carta boca arriba y otra boca abajo, se juega con baraja francesa y no hay comodines. Sin mirar la carta que esta boca abajo, tienes que sumar 21 o acercarte a este lo mas posible sin pasarte con las cartas, para ello tienes dos opciones, puedes pedir carta al croupier o plantarte con las cartas que tienes, confiando en que la que esta boca abajo sume los puntos necesarios con las que tengas boca arriba.
Imaginate que ya has tomado una decisión, sea cual sea, pero cuando vas a realizar la jugada te das cuenta de que no tienes fichas con las que apostar, el croupier entonces te retira las cartas con una media sonrisa...
"Señor tiene que retirarse de la mesa, no tiene con que jugar"
¿Que toca hoy? ¡Ah sí! lo olvidaba, lo de siempre, en el mismo sitio, bajo la misma puta cúpula que alterna la noche y el día. Ya sabes, acercarte a las hogueras que pillas por el camino, arrimando las manos pero siempre cuidando de no quemarte, hasta que ya no quedan ni las brasas.
Toca, como todos los días, esperar. Esperar a que acabe la jornada de trabajo, esperar a que llegue el fin de semana, esperar a que toquen las vacaciones, esperar a que te den la jubilación,…esperar un beso, esperar en una cola, esperar una llamada, esperar el próximo golpe, esperar a la suerte, y en definitiva esperar “ese día”. Y esa es la forma de funcionar de las personas, somos más felices cuando aguardamos un suceso que consideramos feliz, que en el transcurso mismo del suceso, y si el suceso no es definitivo, sino probable, la felicidad es doble. Curiosamente humillante, sobre todo si además lo combinamos con nuestra naturaleza insaciable.
Nos consideramos seres insatisfechos, y el que mejor comprende este hecho, se siente todavía más insatisfecho.
¿Te conformas con ser humano? ¿O eres humanamente conforme?